500 días juntos
El recuerdo es una droga dura y más si hay sentimientos por en medio. Desde pequeños, todas las historias, novelas y películas que hemos visto o leído, han ido conformado nuestro arco de referencia al que aspirar, en este complicado mundo de las relaciones.
Pensamos que hay alguien esperándonos en algún sitio y que por algún mágico capricho del destino lo vamos a encontrar. Pues bien la buena noticia es que no sólo hay una persona especial sino muchas y la mala es que no hay “mágicos caprichos del destino” y que no es nada fácil encontrar a una de esas personas “especiales”.
A veces creemos que esa búsqueda ha llegado a su fin pero, lamentablemente la otra persona no esta de acuerdo y todas nuestras esperanzas, deseos y anhelos se vienen abajo. Pero eso no es lo peor; mientras pasa el tiempo, el recuerdo de esa relación se hace más dulce y las aristas y perfiles más duros de la relación pasada, se van limando. En nuestra memoria queda grabada a fuego una idílica relación que nada tienen que ver con la realidad y que poco a poco se va retroalimentando con nuestro deseo de encontrar a esa persona especial.
Pero la verdad es otra, la verdad es que mientras la otra persona nos ha olvidado, nosotros seguimos alimentando ese insano recuerdo despreciando las oportunidad de encontrar esta vez si, a esa persona especial que pasa 100 veces a nuestro lado todos los días y que la bruma del amor perdido nos impide apreciar. Sólo cuando somos capaces de olvidar y mirar hacia el futuro, nuestro corazón nos da una tregua y nos otorga la oportunidad de ser felices de nuevo.
Steve Jobs decía en esta conferencia en la Universidad de Stanford que en la vida los puntos sólo se pueden unir hacia atrás y es verdad. Sólo cuando hemos encontrado a esa persona especial o hemos alcanzado algún éxito, nos damos cuentas de que todos nuestros fracasos anteriores nos han preparado para alcanzar este momento.
Por eso esta película de “500 días juntos” me parece una buena medicina para salir de esa circulo vicioso de la melancolía y el recuerdo que nos impide encontrar un trocito de felicidad.

